Pizza mit Bündnerfleisch: eleva tu masa de pizza al nivel gourmet
Sobre este plato: qué es la pizza mit Bündnerfleisch
Ingredientes clave y su papel en la receta
1. La masa de pizza
2. Salsa de tomate
La salsa de tomate aporta frescor, acidez y dulzor natural. Sobre una carne curada y salada como el Bündnerfleisch, la acidez del tomate actúa como “limpiador” del paladar, preparando cada bocado. Para potenciar el maridaje con vino, es interesante que el tomate tenga un punto de hierbas (orégano, albahaca) y un toque de aceite de oliva virgen extra.
3. Mozzarella
La mozzarella da cremosidad y una textura elástica y fundente que envuelve el resto de ingredientes. Conviene que no sea excesivamente acuosa para que la base no se humedezca. Puedes combinar mozzarella fresca bien escurrida con mozzarella rallada de buena calidad.
4. Bündnerfleisch
El Bündnerfleisch es el gran protagonista: aporta un sabor salado y especiado, con notas de carne curada, hierbas y ligera maduración. Su textura fina y firme contrasta con la suavidad del queso y la jugosidad de la salsa.
Es importante añadirlo casi al final del horneado o incluso al sacarla del horno, igual que harías con una buena cecina o jamón ibérico, para que no se reseque en exceso y conserve su aroma.
Conexión con el vino
Receta: pizza mit Bündnerfleisch con masa de pizza casera
Datos básicos
- Raciones: 2 pizzas medianas (2-3 personas)
- Tiempo de preparación: 25 minutos (activa)
- Levadado masa: 1, 5–2 horas
- Tiempo de horneado: 10–15 minutos
- Dificultad: Media (perfecta para quien ya ha hecho alguna pizza casera)
Ingredientes
Para la masa de pizza (2 bases medianas)
- 300 g de harina de fuerza
- 190 ml de agua fría
- 3 g de levadura seca de panadero (o 10 g de levadura fresca)
- 8 g de sal fina
- 8–10 g de aceite de oliva virgen extra
Para la cobertura
- 160–200 ml de salsa de tomate para pizza (preferiblemente casera, espesa)
- 200 g de mozzarella (combinando fresca bien escurrida y/o rallada)
- 80–100 g de Bündnerfleisch en lonchas muy finas
- 1–2 cucharadas de parmesano o queso curado rallado (opcional)
- 1 cucharadita de orégano seco
- 4–6 hojas de albahaca fresca (opcional)
- Pimienta negra recién molida (al gusto)
- Un chorrito de aceite de oliva virgen extra para terminar
Instrucciones paso a paso
1. Preparar la masa de pizza
- En un bol grande, mezcla la harina con la sal.
- Disuelve la levadura en el agua fría, remueve y vierte sobre la harina.
- Mezcla con una cuchara o con la mano hasta integrar. Añade el aceite de oliva y sigue mezclando hasta obtener una masa pegajosa pero homogénea.
- Pasa la masa a la encimera ligeramente enharinada y amasa 8–10 minutos hasta que quede lisa y elástica. Puedes alternar amasados cortos con reposos de 5 minutos para que sea más fácil.
- Forma una bola, colócala en un bol ligeramente engrasado, tapa con un paño y deja levar 1–1, 5 horas, o hasta que doble su volumen.
2. Formar las bases
- Vuelca la masa sobre la encimera y divídela en 2 porciones iguales.
- Bolea cada porción suavemente y deja reposar 10 minutos tapadas con un paño.
- Estira cada bola desde el centro hacia fuera, con las manos o con rodillo, hasta lograr un círculo de unos 24–26 cm. Deja los bordes algo más gruesos para un cornicione atractivo.
- Coloca las bases sobre papel de horno o una bandeja ligeramente espolvoreada con harina o sémola.
3. Precalentar el horno
- Precalienta el horno a 230–250 ºC con calor arriba y abajo. Si tienes piedra o acero para pizza, colócalo dentro para que se caliente bien.
4. Montar la pizza
- Extiende una capa fina de salsa de tomate sobre cada base, sin llegar del todo a los bordes.
- Reparte la mozzarella por encima.
- Espolvorea ligeramente con orégano y, si quieres, con un poco de parmesano rallado.
5. Hornear
- Hornea cada pizza durante 8–10 minutos, hasta que los bordes estén bien dorados y el queso burbujee.
- Saca la pizza del horno y, rápidamente, reparte por encima las lonchas de Bündnerfleisch, de forma armoniosa, para que el calor residual las temple sin resecar.
- Añade un toque de pimienta negra y un hilo de aceite de oliva virgen extra. Decora con hojas de albahaca si te apetece.
Información nutricional aproximada (por ración, 1/2 pizza)
- Energía: 550–650 kcal
- Proteínas: 30–35 g
- Hidratos de carbono: 60–70 g
- Grasas totales: 20–25 g (principalmente de queso y aceite de oliva)
- Rica en calcio (queso), hierro y proteínas (Bündnerfleisch)
Apta para: dieta omnívora. No apta: vegetarianos, veganos, sin gluten (salvo que adaptes la masa), intolerancia a la lactosa (salvo que uses quesos sin lactosa).
Maridajes perfectos: vinos españoles para pizza mit Bündnerfleisch
1. Rioja Crianza
- Cuerpo medio
- Buena acidez
- Taninos suaves
- Aromas de fruta roja madura, vainilla y especias
La acidez limpia el paladar tras cada bocado de pizza y los matices especiados dialogan con el carácter del Bündnerfleisch. Es uno de los maridajes “comodín” que raramente fallan cuando te preguntas “qué vino con pizza casera con embutidos curados”.
2. Ribera del Duero Roble o Crianza
- Perfecto si te gusta notar el vino
- Va muy bien con la intensidad salada y cárnica del Bündnerfleisch
- La madera aporta notas tostadas y de especias que refuerzan el conjunto
En vinotecas y supermercados encontrarás muchas opciones en torno a 8–14 € que funcionan de maravilla en este tipo de maridaje vino–pizza.
3. Priorat joven o vino de Montsant
- Más concentración y mineralidad
- Fruta madura, notas balsámicas
- Estructura suficiente para la intensidad de la pizza
Con el toque salino del Bündnerfleisch, estos vinos muestran una tensión muy interesante. Si te gusta experimentar, es un maridaje que sorprende en cenas con amigos.
4. Blancos con nervio: Rías Baixas o Rueda
- La acidez equilibra el queso y la carne curada
- Los aromas cítricos y de fruta blanca refrescan el conjunto
- Ideales si sirves la pizza en formato tapa, al centro, en una cena tipo picoteo
Son vinos muy fáciles de encontrar en Carrefour, El Corte Inglés o en cualquier tienda especializada, a precios muy razonables (7–12 €).
Gastrona, tu aliado
Trucos y técnicas para bordar la masa de pizza
1. Respeta los tiempos de levado
2. No añadas más harina de la cuenta
3. Horno muy caliente
Cuanto más alta la temperatura (dentro de las posibilidades de tu horno), mejor. Precalienta mínimo 20–30 minutos para que bandeja o piedra acumulen calor. Esto marca la diferencia entre una base blanda y otra crujiente.
4. Añadir el Bündnerfleisch al final
Como cualquier embutido o carne curada fina, el Bündnerfleisch se reseca si hornea demasiado tiempo. Añádelo al final, con el horno ya apagado, o justo al salir, para que el calor lo temple sin estropear su textura.
5. Controla la humedad
Escurre bien la mozzarella y usa salsa de tomate espesa. Demasiada agua en los ingredientes impide que la masa de pizza se tueste bien y puede dejar el centro gomoso.
Sugerencias de servicio: de la cocina a la mesa
Esta pizza mit Bündnerfleisch pide ser servida en un ambiente relajado, casi como si fuera una mesa de tapas mejorada.
- Corta la pizza en porciones pequeñas tipo triángulo o cuadraditos si la sirves como aperitivo, acompañada de copas de Rioja o Ribera.
- Si es plato principal, una pizza mediana por persona, con una buenareceta de masa pizzafina y ligera, es perfecta junto con una ensalada verde con rúcula, tomates cherry y lascas de parmesano.
- Presenta la pizza sobre una tabla de madera, con el Bündnerfleisch bien visible, y lleva la botella a la mesa para reforzar la experiencia de maridaje.
- Sirve el vino a su temperatura adecuada: tintos jóvenes a unos 14–16 ºC, crianzas a 16–18 ºC, y blancos de Rías Baixas o Rueda a 8–10 ºC.
La idea es recrear la sensación de estar en una enoteca italiana con espíritu español: conversación animada, platos al centro, varias botellas para probar y ese placer de comer con las manos algo tan sencillo y a la vez tan especial.






