La mayoría de los vinos se sitúan entre el 11 % y el 15 % vol., pero el rango va desde un suave Moscato del 5,5 % hasta un Oporto fortificado del 20 %. Esta tabla muestra dónde cae cada estilo.

El alcohol procede del azúcar de la uva: uvas más maduras y climas más cálidos dan vinos más fuertes. Las bandas van de la más ligera (arriba) a la más fuerte (abajo).
Moscato d'Asti, German Riesling, Vinho Verde, Lambrusco
Prosecco, Champagne, Sauvignon Blanc, Pinot Grigio, Chianti
Chardonnay, Cabernet Sauvignon, Syrah, Malbec, Zinfandel
Port, Sherry, Madeira, Marsala
Las cifras son rangos típicos: el alcohol varía según la añada, la región y el productor, y el grado exacto siempre figura en la etiqueta. Los vinos fortificados llevan alcohol añadido, por eso encabezan la escala.
El alcohol aporta el peso y la calidez del vino: los vinos de mayor graduación resultan más amplios y ricos, y los de menor graduación más ligeros y refrescantes. También importa en el maridaje: un tinto potente y alcohólico puede tapar un plato delicado, mientras que un blanco ligero y de baja graduación lo mantiene fresco.
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