Ravioli di Ricotta e Spinaci al Burro e Salvia con Noci: elegancia italiana, vino español
Sobre este plato
Para un paladar español, acostumbrado a platos donde la sencillez esconde mucha técnica –piensa en unas buenas alubias, un arroz de pescado bien hecho o unas verduras a la brasa– este plato encaja como un guante. Es pura cocina de producto: buena ricotta, espinacas frescas, mantequilla de calidad, salvia fragante y nueces con sabor.
Ingredientes clave y su papel en el plato
Ricotta
Desde el punto de vista del maridaje vino, la ricotta pide vinos con buena acidez que limpien el paladar de la sensación grasa y láctea. Aquí funcionan muy bien blancos vibrantes (Albariño, Verdejo) o tintos ligeros con fruta roja fresca.
Espinacas
En el maridaje, este matiz vegetal conecta de maravilla con blancos aromáticos (Albariño, Godello) y con tintos de corte fresco donde aparezcan notas herbáceas suaves o de monte bajo.
Mantequilla
Salvia
A nivel de vino, la salvia invita a buscar vinos con un perfil aromático limpio y definido: blancos con notas de hierbas frescas, cítricos y flores, o tintos donde aparezcan toques de especias y hierbas mediterráneas, sin excesos de madera.
Nueces
Receta: Ravioli di Ricotta e Spinaci al Burro e Salvia con Noci
Información básica
- Raciones: 4 personas
- Tiempo de preparación: 60 minutos
- Tiempo de cocción: 15 minutos
- Tiempo total: 1 h 15 min
- Dificultad: Media (ideal para quien ya tiene un poco de soltura en cocina)
Ingredientes
Para la pasta fresca
- 300 g de harina de trigo (tipo 00 si encuentras, o harina de uso común)
- 100 g de sémola de trigo duro (opcional pero recomendable para más firmeza)
- 4 huevos tamaño L
- 1 pizca de sal
Para el relleno
- 250 g de ricotta bien escurrida
- 180–200 g de espinacas frescas limpias
- 50 g de queso parmesano o Grana Padano rallado
- 1 yema de huevo
- 1–2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Pimienta negra recién molida
- 1 pizca de nuez moscada
Para la salsa de mantequilla, salvia y nueces
- 80–100 g de mantequilla
- 8–10 hojas de salvia fresca
- 40–50 g de nueces peladas
- 1 cucharón del agua de cocción de la pasta
- Sal
Elaboración paso a paso
1. Preparar la masa de pasta fresca
- Tamiza la harina y la sémola sobre la encimera y forma un volcán amplio.
- Añade los huevos en el centro y una pizca de sal.
- Bate ligeramente los huevos con un tenedor, incorporando la harina poco a poco desde los bordes.
- Cuando la masa empiece a tomar cuerpo, amasa a mano durante unos 8–10 minutos hasta obtener una masa lisa, homogénea y elástica.
- Forma una bola, envuélvela en film y deja reposar en la nevera durante al menos 30 minutos.
2. Preparar el relleno de ricotta y espinacas
- Calienta 1–2 cucharadas de aceite de oliva en una sartén amplia.
- Añade las espinacas limpias (puedes trocearlas ligeramente) y saltéalas a fuego medio con la tapa puesta durante unos 5–10 minutos, removiendo de vez en cuando hasta que se ablanden y pierdan su volumen.
- Sazona con una pizca de sal, escurre muy bien las espinacas (mejor aún, exprímelas con las manos una vez templadas para eliminar el exceso de agua) y pícalas finamente.
- En un bol, mezcla la ricotta escurrida, el parmesano rallado, la yema, las espinacas picadas, pimienta, sal y la pizca de nuez moscada.
- Remueve hasta obtener una crema espesa y homogénea. Si quieres, pásala a una manga pastelera para facilitar el relleno de los ravioli.
3. Estirar la masa y formar los ravioli
- Divide la masa en 2 porciones. Mantén una envuelta mientras trabajas la otra.
- Aplana una porción con el rodillo o pásala por la máquina de pasta, empezando por el grosor más ancho y reduciéndolo progresivamente hasta obtener una lámina fina de 1–2 mm de grosor.
- Coloca la lámina sobre la encimera ligeramente enharinada. Si lo prefieres, trabaja con dos láminas del mismo tamaño: una será la base y la otra la “tapa”.
- Distribuye montoncitos de relleno sobre una de las láminas, dejando unos 3 cm entre ellos y un borde exterior libre.
- Humedece ligeramente alrededor de cada montoncito con un poco de agua.
- Cubre con la segunda lámina (o pliega la misma lámina sobre sí misma), presionando bien alrededor del relleno para sellar y expulsar el aire.
- Corta los ravioli con una rueda dentada o un corta pastas cuadrado, de unos 4–5 cm de lado.
- Colócalos sobre un paño espolvoreado con sémola para que no se peguen.
4. Cocer los ravioli
- Pon a hervir una olla grande con abundante agua y sal.
- Echa los ravioli en tandas para que no se amontonen y cuécelos durante 2–4 minutos, dependiendo del grosor de la pasta, hasta que suban a la superficie y estén tiernos.
- Reserva un cucharón del agua de cocción antes de escurrirlos.
5. Preparar la salsa de mantequilla, salvia y nueces
- Mientras se cuece la pasta, derrite la mantequilla en una sartén amplia a fuego medio.
- Añade las hojas de salvia y deja que se frían suavemente hasta que desprendan su aroma y la mantequilla empiece a tomar un ligero color avellana.
- Agrega las nueces troceadas y tuesta un minuto más, sin que se quemen.
- Incorpora un cucharón del agua de cocción de la pasta y emulsiona moviendo la sartén: debe formarse una salsa sedosa.
6. Finalizar el plato
- Escurre los ravioli con una espumadera y pásalos directamente a la sartén con la salsa.
- Saltea la pasta suavemente, moviendo la sartén con cuidado para no romper los ravioli.
- Prueba y rectifica de sal si fuera necesario.
- Sirve inmediatamente con un poco más de nuez troceada por encima y, si te apetece, un extra de parmesano rallado.
Información nutricional aproximada (por ración)
- Calorías: 650–700 kcal
- Proteínas: 25–28 g
- Hidratos de carbono: 65–70 g
- Grasas totales: 30–35 g (predominan grasas lácteas y del fruto seco)
- Apto para: ovo-lacto-vegetarianos (contiene huevo y lácteos)
Maridaje vino: los mejores vinos españoles para estos ravioli
Buscamos vinos con:
- Buena acidez para limpiar la sensación grasa.
- Cuerpo medio, que acompañe la textura de la pasta sin aplastarla.
- Aromas frescos y algo herbáceos o cítricos, que conversen con la salvia y las espinacas.
- Tanino bajo o domado, si optamos por tinto, para no chocar con la mantequilla.
1. Albariño de Rías Baixas (DO Rías Baixas)
- Ideal si te gustan los blancos frescos y afilados.
- Precio orientativo: 9–15 € en El Corte Inglés, Carrefour o vinotecas locales.
2. Verdejo de Rueda (DO Rueda)
- Ideal para una cena entre amigos donde no todos son “frikis del vino”.
- Precio orientativo: 6–12 €, muy disponible en supermercados y grandes superficies.
3. Blanco con crianza sobre lías (Rías Baixas, Rueda o Ribeiro)
- Ideal si el menú es más formal o quieres un punto más gastronómico.
- Precio orientativo: 12–18 € en vinotecas locales.
4. Tinto joven o crianza ligero de Rioja o Ribera del Duero
- Evita los tintos muy potentes, con exceso de madera o tanino secante.
- Ideal si en la mesa hay amantes del tinto “sí o sí”.
- Precio orientativo: 8–15 € en Carrefour, El Corte Inglés o bodegas de la zona.
5. Espumoso brut nature o brut reserva (Cava o Corpinnat)
Un espumoso seco, con buena acidez y burbuja fina, limpia el paladar de la mantequilla y armoniza con la nuez y el parmesano. Es una opción fantástica para un toque festivo o como vino único para todo el menú.
Trucos y técnicas de cocina para que salgan perfectos
- Masa elástica, no pegajosa: si la masa está demasiado húmeda, añade un poco más de harina durante el amasado; si está seca, humedece tus manos y sigue amasando. Debe quedar lisa, suave y nada pegajosa.
- Reposo obligatorio: el reposo de la masa relaja el gluten y facilita estirarla fina sin que se encoja.
- Relleno bien escurrido: espinacas y ricotta deben estar con la menor cantidad de agua posible. Esto evita que el relleno se escape al cocer los ravioli y mantiene la textura cremosa, no aguada.
- Nada de aire dentro: al cerrar los ravioli, presiona alrededor del relleno para expulsar el aire. Si queda, pueden abrirse durante la cocción.
- Tamaño uniforme: procura que los ravioli tengan un tamaño similar para que la cocción sea homogénea.
- Cocción suave: el agua debe hervir, pero no como un géiser. Un hervor moderado evita que los ravioli se rompan.
- No te pases de cocción: prueba uno y controla el punto; en general 2–4 minutos son suficientes, dependiendo del grosor.
- Mantequilla sin quemar: busca un color ligeramente avellana y un aroma a frutos secos, pero retira del fuego antes de que se oscurezca. Si se quema, amarga el plato.
- Tostar las nueces: unos minutos en una sartén sin aceite a fuego medio bastan para potenciar su sabor. Muévelas a menudo.
Con estos detalles, tus ravioli pasarán del “qué ricos” al “¿de verdad esto lo has hecho tú en casa?”.
Sugerencias de servicio y puesta en escena
Este plato pide calma y una mesa bonita. Algunas ideas:
- Ración generosa pero elegante: sirve unos 6–8 ravioli por persona como plato principal. Colócalos en un plato hondo, ligeramente solapados.
- Salseado justo: nada de inundar el plato. Una fina capa de mantequilla emulsionada, con las hojas de salvia y las nueces bien visibles, es suficiente.
- Toque final: añade un poco de parmesano rallado muy fino justo antes de servir y, si quieres, una hoja de salvia frita entera encima a modo de “corona”.
- Acompañamientos: una ensalada verde muy sencilla (rúcula, mezclum, un poco de tomate cherry) con aliño ligero es perfecta para equilibrar la grasa. De pan, mejor una hogaza artesana con buena corteza.
- Ambiente: es un plato que encaja muy bien en una cena de viernes o sábado, tardía, con velas y una buena conversación. Sirve el vino ligeramente más fresco de lo habitual (blancos sobre 8–10 ºC, tintos ligeros a 14–16 ºC) para potenciar la frescura frente a la mantequilla.
Si quieres lucirte, puedes plantearlo como plato principal de un menú italo-español: unas croquetas o unas gildas para picar, estos ravioli como estrella y un postre sencillo tipo pannacotta o una tabla de quesos nacionales.






